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martes, 17 de marzo de 2026

Poemas banales I


Somos lejanos,
el árbol y yo sabemos
que nada nos pertenece.

Somos lo mismo,
sus hojas serán mis manos
cuando esté bajo este manto.

Somos eternos,
sólo su nombre y el mío
se borrarán de la lengua.

Somos hermanos.
Un mismo Dios nos dio vida.
Uno perpetuo y lejano.

Cómo decirte,
árbol, que quiero tu sombra,
y tus nidos y tus pájaros. 

jueves, 5 de marzo de 2026

En este momento preciso de lucidez

 

En este momento preciso de lucidez

voy a decirte que te quiero.

No me escuches envuelto en la ira,

ni en la inocencia,

ni en la debilidad.

No me escuches siquiera en medio de la noche,

o entreverado en el sueño

o en la resignación.

Escuchame ahora,

que estoy lúcido,

que entiendo con certidumbre,

con claridad.

Escuchame ahora que sé exactamente lo que quiero,

lo que necesito,

lo que rechazo,

lo que pretendo.

Oíme ahora que afirmo frente a vos

sin vacilaciones

que te quiero.

No lo olvides mañana,

cuando me falte la lucidez,

cuando tenga hambre, frío o sueño,

o lujuria o soledad.

Quedate con estas palabras que te escribo ahora.

Son ciertas.

Te quiero.

Ojalá su peso deshaga las hojas caídas de todas las demás.

domingo, 8 de febrero de 2026

Prueba de amor

 

Si yo arrojara un dado

y en una de las caras del dado

estuvieras vos,

todas las otras caras del dado

serían indiferentes.

martes, 3 de febrero de 2026

La canción de febrero

 

Es febrero.

Las chicharras han vuelto a estas calles después de años.

Lo sabemos.

Vivirán ciegamente lo que tarden en multiplicarse.

Luego se irán.


Todos obedecemos a Dios.

Incluso los que no creemos en él.