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miércoles, 22 de febrero de 2023

La vida amplia

 

Queremos vivir a lo ancho,

extraer de la vida todo lo que tenga para darnos,

sus peces, sus pájaros, sus plantas, su barro,

su amor, su locura,

sus formas sublimadas de la desolación,

recoger los frutos de los árboles,

las letras de los libros, las notas de los pianos,

el dolor comprimido de las canciones,

la belleza del mar cuando está inquieto,

la belleza del mar cuando a lo lejos

parece inmóvil,

necesitamos vivir en la extensión de todo,

el mar, el río, la laguna,

y la gota de lluvia silenciosa pegada,

suspendida una mañana tras el vidrio,

tenemos sed en los sentidos y en la inteligencia,

y en la sensibilidad,

que ya no distinguimos,

tenemos hambre en el cuerpo y en el alma,

que ya están repartidos, el cuerpo y el alma,

en el resto de las cosas,

una copa de vino, el juego del ajedrez,

el florero vacío,

la flor en el jardín, la luna incierta,

nuestra hija que nos mira vivir, incrédula,

desde su vida que ya no es nuestra,

sentimos voracidad de saber,

de saciarnos,

de dejarnos enteros

en la totalidad de lo existente,

quizás porque sabemos que después no hay otra cosa,

queremos estar en la proximidad de todos los reinos,

y ser planta y ser pájaro y ser piedra,

tener las manos apretando las cuerdas

y pulsarlas, y oír la melodía,

y ser la vibración en el aire que se expande, velozmente,

y ser vos y ser yo

y ser otro,

recibiendo la música en la carne,

en el pensamiento,

en los huesos, el corazón y la memoria,

precisamos vivir sin medida,

sin restricción, sin cobardía,

queremos abrazar el pétalo de la flor que ya se cae

y la vía láctea inmensa encendida en una noche de campo

y el campo que una vez sola vimos, quizás, para siempre,

y ya no vamos a olvidar,

y vivir como un pez en el centro oscuro del agua

y tener alas y escamas y corteza

y pies para no dejar de andar,

sin ir nunca demasiado lejos,

pues somos ondualntes cuando caminamos,

queremos vivir en la profundidad del pensamiento

y en la profundidad sensible de un fragmento mudo de piedra

y ser el viento y la erosión de las piedras

y un caballo tobiano que tuvimos cuando fuimos niños

y que aún no queremos desatar,

queremos vivir en la amplitud de todo lo que vibra,

lo que late, lo que piensa, lo que sabe, lo inmóvil,

lo que migra,

lo escondido que queremos encontrar,

queremos ser un cuerpo inocente extendido a la largo del mundo,

abrirnos a todo hasta que la muerte nos junte,

y nos redima de la sed,

del amor, de la desmesura,

de la devoción,

de la búsqueda incesante del milagro,

y de vos, que me dabas todo lo que ahora me falta,

y nos deje dormir para siempre en un puñado de tierra,

pequeños,

como una cosa,

indistintos,

como una cosa más.

 

2 comentarios:

  1. Gracias!,tremendo texto regalas,nitido,sentido,real,agradezco cuando leo y vibro y siento y empatizo.Felicitaciones!te dejo mi abrazo cariñoso desde este lado del mundo.

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