Como el tiempo silencioso,
ella se fue con la noche,
se llevó como un bandido
sus ojos de miel y cobre.
Se llevó como un bandido
su rastro hundido en la arena,
su barco estaba tan listo,
faltaba un soplo en las velas.
Su barco estaba tan listo
que nunca fue de la orilla,
del mar traía sus ojos
y al mar volvió con su vida.
Del mar traía sus ojos
a mi tierra bendecida,
nunca bajó se su barco
su voz liviana y sencilla.
Nunca bajó de su barco
su solitaria paloma,
el mar estaba en sus manos
como el viento en la gaviota.
El mar estaba en sus manos,
eso yo lo supe siempre,
fuimos cómplices de un vuelo,
no lo amarillo en lo verde.
Fuimos cómplices de un vuelo,
pues se hizo hermosa la tierra,
como el tiempo silencioso
deja su forma en la arena.
Como el tiempo silencioso,
ella se fue con la noche,
hoy su perfume es del agua,
su piel del trigo y del bronce.
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