Su transparencia,
su miedo a morir sin
haber clausurado una historia,
la niña que fue,
la que creció
conmigo,
la niña que después
se fue sin mí,
la niña que quizás
no se ha perdido,
su sentido circular
de la vida,
su fe sencilla en el
destino,
su vida buena,
su belleza
incondicional,
su belleza inmune
del tiempo,
sus palabras sin la
imprecisión,
sin la cobardía del
cálculo,
sus cosas cercanas
del corazón,
sus ojos celestes
intactos,
su mirada infinita,
que mira a un niño,
su historia
condenada,
sus hijos en ella,
sus seres queridos
en ella,
su precaria
felicidad,
sus manos blancas,
que han cuidado a
otros,
sus palabras sin
distancia,
sus palabras sin
libros,
sus gestos sin
fragilidad y sin abuso,
su miedo grande que
la protege,
como un padre,
como un mal pasado,
como un ángel
guardián.