Buscar este blog

sábado, 20 de diciembre de 2025

La fiesta

 

Te vi llegar,

te vi ser como una gota azul

en el agua trasparente,

te vi estar,

difundirte como la luz,

que ilumina sin exhibirse,

y sin quedarse,

te vi resplandecer, como un astro, natural,

desinteresadamente,

te vi bailar,

te vi moverte

como una rama flexible

con el viento,

te vi ser feliz sin ostentación,

sin gestos,

sin privilegio,

te vi andar como una gota de luz

en lo profundo del océano,

te vi pasar,

te vi, al fin, retirarte, sin fragmentación,

sin soledad,

sin pérdida,

te vi irte sin mí,

sin mi silencio,

sin mi fascinación,

sin mi coraje.


martes, 16 de diciembre de 2025

Un lugar para que estés

 

Quiero tener una vida que te contenga,

quiero tener un jardín,

tiempo libre,

árboles crecidos entre nosotros,

árboles jóvenes

y árboles para ver llegar,

que nos muestren el tiempo suyo,

el tiempo inflexible de su vida,

quiero necesitar de vos cuando me llegue la fiebre,

o la vacilación, o la miseria,

o la felicidad, también,

quiero no renunciar nunca a ese estado

frágil de beatitud,

de esperarte,

quiero cerrar la puerta y que me esperes,

abrirla y que me esperes,

pedirte por favor,

decirte adiós y gracias,

compartir el agua y el pan,

no poder hacer del todo mis cosas sin tu aprobación,

sin tu juicio,

sin tu silencio, o tu bendición,

quiero tener una vida que te suponga,

que te postule,

que te lleve en sí como una causa,

quiero construir una vida con patios, con rutas,

con escaleras,

con juegos de mesa,

con campos, con naranjas,

con árboles de manzanas,

con argumentos amplios sobre Dios,

quiero una vida con almuerzos, con cenas,

con vida de entrecasa,

con ropas desinteresadas,

raídas o buenas,

con balcones, con terrazas,

con bailes fragmentarios e imprecisos,

con guitarras,

con pérdidas, con celebración,

quiero un viaje interminable que comience ahora,

en este justo momento,

¿sabés?

una procesión,

un suelo en que a lo largo del día,

pero también en lo más trivial de tu ausencia,

y cuando llegue la noche,

se escuchen de nuevo tus pies.