Acaso no puedas verla, vidalita,
pero ella está en este patio,
en los murmullos del agua, vidalita,
y en el naranjo callado.
Llegó una vez siendo niña, vidalita,
y no ha querido marcharse,
algo la cuida del mundo, vidalita,
y del desdén de la calle.
No despertemos la noche, vidalita,
quiero que duerma hasta el alba,
que vuelva el sueño a la vida, vidalita,
las flores muertas del alma.
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