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domingo, 25 de octubre de 2026

Discursos sobre la gracia I

 

Si en este momento

y por alguna razón

saliera Aladín de su lámpara

y me ofreciera un deseo

le diría que no lo tome a mal

y que no es nada personal

pero querría que se volviera

que vuelva su cuerpo a su hogar

y que no nos interrumpa.

domingo, 18 de octubre de 2026

domingo, 4 de octubre de 2026

Canción de amor triste

 

Te amo y sin embargo,

si hay algo que realmente sé

es que puedo vivir,

si hay algo que perfectamente ya sé,

digo,

es que puedo vivir

sin tu amor,

porque sé bien

que hay un acorde sonando

y sé que somos cada uno y a su modo

una parte de ese acorde

y es hermoso,

y es hermosa, digo,

esa gota indiscernible de la lluvia,

ese barro sanador,

pero sé también oír,

ya soy también capaz de oír, digo,

la belleza de la melodía,

la nota pura, digamos,

el sonido,

la línea melódica que avanza solitaria,

como un lobo,

y sobrevive, digamos,

al temblor casi divino de la orquesta,

te amo, repito, te amo y no obstante,

te amo no obstante y sé,

y ambos sabemos,

eso es lo terrible,

lo aliviador,

te amo y ambos sabemos,

digo,

que sobreviviríamos sin duda

el uno sin el otro,

tal vez,

luego de la natural melancolía,

de un lago lento de reposo,

o una marea brava de nostalgia,

quizás, de saber

lo que se ha tenido y se ha perdido,

y después,

y el tiempo que se lleva todo

y nada más,

te amo, te amo inmensamente

y no hemos dejado nunca de saber,

los dos juntos

y cada uno a la vez,

y antes y durante

y lo sabremos otra vez después,

que la vida era maravillosa

o casi maravillosa

antes

y lo volverá a ser

por qué no después,

cuando la tormenta pase del vacío,

cuando escampe al fin en la mañana

y nos hayamos ido,

ya del todo nos hayamos ido,

y vos serás para mí todo el amor,

y yo seré para vos

también quizás un buen cariño,

una cadencia,

una paz en la tormenta,

un consuelo,

una mano llena de agua,

en la arena,

un calor acaso ya otoñal,

y la vida probará de nuevo ser más fuerte,

ser más vasta, más serena,

acaso más esencial,

que vos y que yo,

y que nosotros dos,

y el río, y el campo, y el mar,

entonces,

y las estaciones, y el viento,

y luego la playa,

y los hombres caminando por la calle,

y los pájaros de nuevo en la mañana,

y además,

y un montón de hojas caídas,

también, y otra vez,

de nuevo,

pero definitivas,

ya dispersas en la plaza.


domingo, 20 de septiembre de 2026

Los amantes II

 

Cuando dos personas se aman, María, dos seres se retiran de la especie. Empiezan a encontrar súbitamente, el uno en el otro, una pluma de pájaro, una ola de mar, la orilla limpia de un río. Y nada o casi nada en ellos que recuerde ahora al resto de la familia mortal. Son tan reconocibles el uno para el otro, María, como podría ser para cualquier otro distinguir entre un águila y un ruiseñor, un cuervo y una alondra, un lobo de mar y una sirena. Quizás la diferencia esencial sea que uno de los dos acaso no existe. Hay un ser en el mundo, sin embargo, en ese instante, tan exterior y tan nuestro como el agua que ya hemos bebido, el sol que ya hemos recibido, la sal que ya hemos probado. Hay algo en el mundo tan esencialmente distinto que lo conoceríamos a lo lejos aunque nos amputaran todos los sentidos. Porque hay algo, María, cuando amamos, que nos sustrae de las algas de la especie. Algo en él, algo en ella, no es del todo mortal. Un puñado de pan, la nervadura de un árbol, un barco roto en altamar. Dos seres mitológicos se buscan incesantemente como los remos silenciosos de una canoa. Y nadie más sabe ahora dónde están, ni cómo viven, ni cómo se llaman en realidad. Son los amantes. Una especie parpadeante, divina que hizo Dios acaso para redimir al mundo de todo lo demás.


miércoles, 9 de septiembre de 2026

Pensar que por ese mar (fado)

 

Pensar que por ese mar

vino su barco de espuma,

nunca vi su rostro claro

en lo bello de la bruma.


Nunca vi su rostro claro

ni sus manos a lo lejos,

tan lejana y tan real

como una flor en un sueño.


Tan lejana y tan real

que mis manos no pudieron,

la playa fue de cristal,

de cristal fue todo el cielo.


La playa fue de cristal,

en lo fugaz, en lo eterno,

todo fue tierno y atroz

como una rosa en el fuego.


Todo fue tierno y atroz

como dos ángeles muertos,

un barco atado a la playa

como al fuego se ata un leño.


Un barco atado a la playa

entre la espuma del mar,

quizás las olas lloraban,

yo no las pude escuchar.


Quizás las olas lloraban

yendo y huyendo a la luna,

pensar que por ese mar

llegó su barco de espuma.


Pensar que por ese mar

trajo sus pies a la tierra,

no sé qué amé cuando amé,

ni sé qué falta siquiera.


domingo, 6 de septiembre de 2026

Nocturna

 

Pues nunca la vi de día…

quizás nacía en la noche,

con sus zapatos bajitos

y sus piecitos de bronce.


Ni vi el sol en su cara,

en sus granitos de cobre,

yo no vi cambiar su piel

desde la miel hasta el roble.


Yo no vi llegar septiembre

a sus manos distraídas,

yo no vi la luz del sol

llenar de luz sus pupilas.


Yo nunca vi entre sus ojos

crecer la luz con el alba,

ni el sol creciendo de a poco

con su sombra por la casa.


Cómo pude enamorarme

de esa voz bajo la luna,

cómo pudo saber Dios

que eras vos o que ninguna.

domingo, 30 de agosto de 2026

Como el tiempo silencioso (fado)

 

Como el tiempo silencioso,

ella se fue con la noche,

se llevó como un bandido

sus ojos de miel y cobre.


Se llevó como un bandido

su rastro hundido en la arena,

su barco estaba tan listo,

faltaba un soplo en las velas.


Su barco estaba tan listo

que nunca fue de la orilla,

del mar traía sus ojos

y al mar volvió con su vida.


Del mar traía sus ojos

a mi tierra bendecida,

nunca bajó de su barco

su voz liviana y sencilla.


Nunca bajó de su barco

su solitaria paloma,

el mar estaba en sus manos

como el viento en la gaviota.


El mar estaba en sus manos,

eso yo lo supe siempre,

fuimos cómplices de un vuelo,

no lo amarillo en lo verde.


Fuimos cómplices de un vuelo,

pues se hizo hermosa la tierra,

como el tiempo silencioso

deja su forma en la arena.


Como el tiempo silencioso,

ella se fue con la noche,

hoy su perfume es del agua,

su piel del trigo y del bronce.



jueves, 27 de agosto de 2026

Por esos mares de espuma (fado)

 

Por esos mares de espuma

se fue su barco de arena,

quedó su ausencia en la playa

como una forma en la niebla.


Quedó su ausencia en la playa

como una rosa serena,

que poco a poco se esfuma

sobre la faz de la tierra.


Que poco a poco se esfuma

como un ave que se vuela,

una parte se va al cielo,

otra en el alma se queda.


Una parte se va al cielo

como un cometa de seda,

y en el agua queda un tajo

que poco a poco se cierra.


Y en el agua queda un tajo

que sobre el tiempo se pliega,

por esos mares de espuma

que poco a poco se aquietan.


Por esos mares de espuma

se fue su barco de arena,

y un hombre busca a lo lejos

el sol hundido en la niebla.

lunes, 24 de agosto de 2026

Fado

 

Cuando algo se va por el alba sin ruido,

sin conmiseración y sin violencia y sin desesperación,

y se hace pequeño y esfuma a lo lejos,

cuando algo se va casi sin haber venido,

y un barco se va de vos con sus rosas y con su espuma,

cuando algo que te dio el amor desaparece, en altamar,

cuando las sogas del muelle se enrarecen y se cortan,

cuando alguien que te dio las horas te deja en el tiempo perdido,

cuando alguien que no ha nacido del todo se va,

cuando tu mano se despide y en el mar quedan las olas y el agua,

cuando en el surco del agua ves la forma de la vida prometida,

será cierto entonces que aquí un día hubo alguien, te preguntás,

hubo algo una vez más que vos y tus deseos de mar,

cuando los cantos que llegaban a la tarde ya no llegan,

cuando las aves que llegaban a la arena ya no llegan,

entonces se hace líquida lentamente la carne del cuerpo,

se deshojan en silencio las sombras tibias del agua,

se ven las rosas en el agua desaparecer,

y un tiro suave y silencioso te perfora como un ave el corazón.

lunes, 17 de agosto de 2026

Un castigo griego

 

Joaquín era un hombre sencillo, de hábitos modestos y de vida serena. Bienamado por los dioses eternos y respetado por los ciudadanos de su polis. Un día Joaquín descubrió, casi por azar, las mieles de los placeres del cuerpo. Su vida adquirió entonces un aspecto borroso y volátil. Los dioses sospecharon de él. De día leía las obras de los grandes hombres que lo precedieron, de noche buscaba el amor de una u otra mujer. Los dioses, que lo miraban, comprendieron con pena el exabrupto y se lo llevaron de la vida. Murió en el río, dicen, ahogado, atrapado entre dos piedras inverosímiles e inhabituales. Los dioses lo trasladaron a los infiernos. Fue condenado a pasar sus noches eternamente con mujeres hermosas, con las que acaso quisiera pasar su vida, sin poder jamás enamorarse de ninguna de ellas.

lunes, 3 de agosto de 2026

Vidalita para una niña perdida IX

 

Acaso no puedas verla, vidalita,

pero ella está en este patio,

en los murmullos del agua, vidalita,

y en el naranjo callado.


Llegó una vez siendo niña, vidalita,

y no ha querido marcharse,

algo la cuida del mundo, vidalita,

y del desdén de la calle.


No despertemos la noche, vidalita,

quiero que duerma hasta el alba,

que vuelva el sueño a la vida, vidalita,

las flores muertas del alma.

jueves, 30 de julio de 2026

Vidalita para una niña perdida VIII

 

Ahora que estamos solos, vidalita,

te pido tu canto lento,

llevo una cosa perdida, vidalita,

que vuelve con el silencio.


Por qué se añora en el patio, vidalita,

la rosa que no ha nacido,

por qué añoramos el agua, vidalita,

si nunca vimos el río.


Dejame tu verso dulce, vidalita,

tu danza antigua y serena,

mañana el sol será bueno, vidalita,

y lloverá en nuestra siembra.

martes, 28 de julio de 2026

Vidalita para una niña perdida VI

 

Qué rosa falta en el patio, vidalita,

si nunca tuve una rosa,

es que es tan rara la muerte, vidalita,

de lo que está por venir.


Los pajaritos se acercan, vidalita,

como si no lo supieran,

pero yo escucho a lo lejos, vidalita,

lo que ya está por morir.


Esparzamos las semillas, vidalita,

que el sol ya viene llegando,

serán de Dios las semillas, vidalita,

que no pudieron vivir.

viernes, 24 de julio de 2026

En este espacio está escrito su nombre

 

Su transparencia,

su miedo a morir sin haber clausurado una historia,

la niña que fue,

la que creció conmigo,

la niña que después se fue sin mí,

la niña que quizás no se ha perdido,

su sentido circular de la vida,

su fe sencilla en el destino,

su vida buena,

su belleza incondicional,

su belleza inmune del tiempo,

sus palabras sin la imprecisión,

sin la cobardía del cálculo,

sus cosas cercanas del corazón,

sus ojos celestes intactos,

su mirada infinita,

que mira a un niño,

su historia condenada,

sus hijos en ella,

sus seres queridos en ella,

su precaria felicidad,

sus manos blancas,

que han cuidado a otros,

sus palabras sin distancia,

sus palabras sin libros,

sus gestos sin fragilidad y sin abuso,

su miedo grande que la protege,

como un padre,

como un mal pasado,

como un ángel guardián.


sábado, 30 de mayo de 2026

Haikus de invierno

 

Abrimos la casa,

la luz que nos alcanza

viene de afuera.


En nuestras manos,

la piel y la textura…

y no hay más nada.


En las palabras

habla su vasta historia,

nosotros no.


Aquí no hay nadie,

ya todo es del futuro

y del pasado.


Leemos algo,

los versos dicen cosas

que no decían.


Y cierro el libro.

La trama en la que estaba

ya terminó.

viernes, 1 de mayo de 2026

Los amantes

 

Imaginate un cielo blanco,

imaginate luego un río,

imaginá ahora dos amantes,

no, uno a cada lado del río,

imaginate ahora y para siempre

que el río se agranda,

interminablemente,

y que no sabemos nadar.

domingo, 26 de abril de 2026

Los caballos perdidos


La tropa de los caballos

sin un relincho,

la pampa está silenciosa.


Parece que no supieran

que ya es de día,

o es que saben otra cosa.


Quizás sean las sombras

de otros caballos,

quizás ya todos se han ido.


Acaso ya no hay tropas

en la llanura,

sólo caballos perdidos.

domingo, 5 de abril de 2026

Preguntas de un niño

 

Papá, ¿por qué las personas hablan en voz alta,

ríen en voz alta,

celebran en voz alta?

¿Por qué lanzan con certeza

las palabras de su boca?

¿Se ríen de nosotros?

¿Nos temen?

¿Sienten piedad de mí?

Papá, por qué las personas dicen que sí,

tan ciertos,

y dicen que no?

Papá,

¿por qué las personas viven como si entendieran?

martes, 17 de marzo de 2026

Poemas banales I


Somos lejanos,
el árbol y yo sabemos
que nada nos pertenece.

Somos lo mismo,
sus hojas serán mis manos
cuando esté bajo este manto.

Somos eternos,
sólo su nombre y el mío
se borrarán de la lengua.

Somos hermanos.
Un mismo Dios nos dio vida.
Uno perpetuo y lejano.

Cómo decirte,
árbol, que quiero tu sombra,
y tus nidos y tus pájaros. 

jueves, 5 de marzo de 2026

En este momento preciso de lucidez

 

En este momento preciso de lucidez

voy a decirte que te quiero.

No me escuches envuelto en la ira,

ni en la inocencia,

ni en la debilidad.

No me escuches siquiera en medio de la noche,

o entreverado en el sueño

o en la resignación.

Escuchame ahora,

que estoy lúcido,

que entiendo con certidumbre,

con claridad.

Escuchame ahora que sé exactamente lo que quiero,

lo que necesito,

lo que rechazo,

lo que pretendo.

Oíme ahora que afirmo frente a vos

sin vacilaciones

que te quiero.

No lo olvides mañana,

cuando me falte la lucidez,

cuando tenga hambre, frío o sueño,

o lujuria o soledad.

Quedate con estas palabras que te escribo ahora.

Son ciertas.

Te quiero.

Ojalá su peso deshaga las hojas caídas de todas las demás.

domingo, 8 de febrero de 2026

Prueba de amor

 

Si yo arrojara un dado

y en una de las caras del dado

estuvieras vos,

todas las otras caras del dado

serían indiferentes.

martes, 3 de febrero de 2026

La canción de febrero

 

Es febrero.

Las chicharras han vuelto a estas calles después de años.

Lo sabemos.

Vivirán ciegamente lo que tarden en multiplicarse.

Luego se irán.


Todos obedecemos a Dios.

Incluso los que no creemos en él.