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domingo, 6 de septiembre de 2026

Nocturna

 

Pues nunca la vi de día…

quizás nacía en la noche,

con sus zapatos bajitos

y sus piecitos de bronce.


Ni vi el sol en su cara,

en sus granitos de cobre,

yo no vi cambiar su piel

desde la miel hasta el roble.


Yo no vi llegar septiembre

a sus manos distraídas,

yo no vi la luz del sol

llenar de luz sus pupilas.


Yo nunca vi entre sus ojos

crecer la luz con el alba,

ni el sol creciendo de a poco

con su sombra por la casa.


Cómo pude enamorarme

de esa voz bajo la luna,

cómo pudo saber Dios

que eras vos o que ninguna.

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