Pensar que por ese mar
vino su barco de espuma,
nunca vi su rostro claro
en lo bello de la bruma.
Nunca vi su rostro claro
ni sus manos a lo lejos,
tan lejana y tan real
como una flor en un sueño.
Tan lejana y tan real
que mis manos no pudieron,
la playa fue de cristal,
y las aves que se fueron.
La playa fue de cristal,
en lo fugaz, en lo eterno,
todo fue tierno y atroz
como una rosa en el fuego.
Todo fue tierno y atroz
como dos ángeles muertos,
un barco atado a la playa
como al fuego se ata un leño.
Un barco atado a la playa
entre la espuma del mar,
quizás las olas lloraban,
yo no las pude escuchar.
Quizás las olas lloraban
yendo y huyendo a la luna,
pensar que por ese mar
llegó su barco de espuma.
Pensar que por ese mar
trajo sus pies a la tierra,
no sé qué amé cuando amé,
ni sé qué falta siquiera.
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