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miércoles, 17 de febrero de 2021

Elegía


No es con la mente que te quiero,

hoy lo entendí,

tampoco es exactamente con el cuerpo,

ni siquiera del todo con eso tan central,

tan vasto que llamamos espíritu,

no te quiero, aunque parezca raro,

con lo más profundo del alma, no, sin duda que no,

ni con lo más privado del deseo,

te quiero, lo entiendo ahora, con la casa,

con el teclado de la computadora

(con las letras de tu nombre pero también con todas las otras),

con el agua que bebo mientras escribo,

con el reloj despertador, a la mañana,

te quiero sobre todo con las plazas,

las bicicletas, las calles,

con las antiparras y el gorro de nadar,

cuando nado,

es con los tilos de la 44 que te quiero,

con los palos borrachos de la 25 y los jacarandá de la 73,

con la plaza Moreno, con la Güemes,

con el parque Alberti que conocés,

con todas esas cosas sé ahora que te quiero,

te lo quería decir (te lo tenía que decir)

y con otras, claro,

con ese lugar impreciso de las veredas

donde terminan las raíces, o se hunden y siguen,

con las baldosas de los patios,

con el cielo que se ve desde los patios,

con el fuego incesante de Ensenada,

con Gonnet, con Villa Elisa,

con toda la ciudad de La Plata te quiero,

creo que es eso,

por eso te quiero también con las plantas,

con las flores en los canteros,

con los liquidámbar y las ligustremias,

con el perfume de los jazmines del país cuando florecen,

con los álamos,

con el olor envolvente de la humedad,

con el agua de lluvia detenida en los cordones,

te quiero con los arroyos, los charcos, los puentes, los zanjones

y hasta con el río de La Plata (o lo que nos toca de él),

te quiero...

nunca pensé que entendería todo esto,

nunca pensé que sería preciso decírtelo,

te quiero (por hoy no voy a decir tu nombre)

con casi todas las cosas (pero quizás no sin ellas),

hoy, mientras escribo,

ayer, mientras caminaba, mientras miraba pasar a otros,

pero también antes de ayer,

mientras esperaba,

y es posible que también mañana,

(porque eso no se elige)

cuando faltes.


lunes, 11 de enero de 2021

Escribir


Dormir del lado de la herida,

eso es escribir,

esperarte mientras viva,

sentirte asustada y temerosa

pero lejos,

eso es escribir,

desearte de ahora en más todos los días

en la calle

una mañana

de noche,

no dejar de sentir piedad,

alegría, ingenuidad, indiferencia,

lucidez,

eso es escribir,

amar lejos y en silencio

y después escribir,

o antes

o mientras tanto.


viernes, 25 de diciembre de 2020

Poesías budistas I

 

volver a este latido

a estos perfumes

a esta respiración

volver a estos sonidos

a estas texturas

a esta circulación

volver a estos ritmos

a esta cadencia

a esta modificación

volver al cuerpo por dentro

a este fragmento

a esta transpiración

volver a esto que punza

a esto que vibra

a esta coloración

volver al sitio preciso

donde todo esto ocurre

ahora

y ni siquiera estoy yo

lunes, 21 de diciembre de 2020

La trascendencia

                                                                       a Jorge y Mirta, con quienes se escribió

 

hablo de una trascendencia horizontal,

cotidiana,

de estar en las almas de los amigos,

de ser también alguien que pasa,

o que no sabemos que pasa,

dejar el espíritu en la conversación,

o en el vino, como Cristo,

en un parque,

en una carta,

en la escuela,

me refiero a una trascendencia natural,

espontánea, sin gestos, sin ruido,

a una trascendencia sin farsa,

sin impostura,

quedarse en el gesto de alguien,

en su inteligencia, en su sensibilidad,

en sus modos,

de pronto estar en él sin saberlo,

ser él incluso sin pretenderlo,

quedarse en las cosas,

en un ladrillo, en una casa,

en una constelación, en la llanura,

en el vuelo de una paloma,

trascenderse con generosidad,

amorosamente,

con alegría,

vivir como si no supiéramos

que estamos creándolo todo todo el tiempo,

que somos como Dios,

imperceptiblemente

martes, 13 de octubre de 2020

Natalia (o el maquillaje)

 

Cómo es que podés, querida Natalia,

vivir tan lejos de todo,

tan lejos de mí,

desmentirlo todo,

desmentirte vos, incluso,

corregirlo  o destruirlo todo,

cómo es que podés estar en otra parte de la cama

cuando a tu lado pasa, apenas insinuada,

una levísima historia de amor,

cómo es que podés ser tan real en todo el tiempo,

sin claudicar, sin clausura,

Natalia, yo no sé de qué cosas estás cerca,

tan imprevista, tan dispersa, 

tan confundida, tan frágil, tan despierta,

no sé y sin embargo anoche, mientras dormías, te sentí a salvo,

pensaba que en el sueño te mejorabas la vida,

creías de nuevo, besabas de nuevo,

decías palabras de amor como si las creyeras de nuevo,

quizás hasta me querías, me perdonabas,

no es fácil, Natalia, se entiende,

vivir de ese modo,

descartar lo que sobra que es todo, a veces,

vivir con lo que falta, que es todo, también, a veces,

y es que entonces sólo quedan los cuerpos,

para el baile, el dolor o el viejo juego del deseo,

me pregunto, no es mentira, Natalia,

me lo pregunto,

cómo es posible haber dejado de entenderlo todo,

vos tan lúcida,

de creerlo todo, vos

tan despierta,

quizás, es cierto, ya lo habíamos entendido,

yo también, y me distraje,

no me lo dijiste pero lo escuché de todos modos,

fingir es cada vez lo menos fácil,

es cada vez lo más absurdo,

lo imposible,

quizás también lo menos heroico,

cuando me fui te dejé dormida,

(tenías el maquillaje absurdo, como al comienzo)

la realidad será implacable otra vez cuando despiertes.

viernes, 9 de octubre de 2020

Mariposas I


En el discurso de la mariposa,

en sus palabras en el aire,

en la mariposa que vuela

o en la que reposa,

en la desesperación de las mariposas,

que las hace más reales,

en la sabiduría de las mariposas

de saber

que un abandono de un estado de reposo

precisa un motivo,

y seguirlo,

o quedarse en el aire,

en el desamparo de las mariposas,

que las hace más amables,

en los colores borrosos cuando vuela,

en los colores plenos cuando se apoya,

en la flor que busca,

en la flor que abandona,

en el deseo infinito de no entender qué desea,

en las miradas que atrae 

y que no se quedan,

en el secreto,

en lo inestable, 

en el temblor de las mariposas,

en el candor,

en lo frágil y en lo último,

en lo eterno y en lo bueno,

en lo infaltable,

vemos andar a la mariposa como si nada.

lunes, 13 de abril de 2020

Te esperé


te esperé
el reloj me dio las tres en punto y yo esperé
canté las canciones que pude y esperé
cociné la comida atrasada y esperé
sabía ya que no vendrías y esperé
traté de trabajar en mis cosas y esperé
miré la indiferencia del sueño de mis gatos y esperé
me acosté hasta que fuera tarde y esperé
no sé hasta qué hora
no sé si ya pasó
no conozco el punto en que las cosas empiezan a ser recuerdos